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La expresiГіn "sectores culturales" o "sectores de la cultura" nos traslada de inmediato a un capГtulo del llamado sector servicios, objeto de estudio de la economГa general y sobre el cual los Estados despliegan tГtulos de intervenciГіn y polГticas pГєblicas, al igual que sucede con otras actividades propias del sector terciario. Significa ello que cuando hablamos de los sectores culturales (que, a su vez, como veremos seguidamente, pueden dividirse internamente en subsectores) estamos haciendo referencia a varias cosas a la vez: a la actividad propiamente dicha y a los sujetos que las desarrollan (las llamadas empresas e industrias culturales) o que las disfrutan (los consumidores, sea individualmente o en forma de pГєblico), a los actores pГєblicos que intervienen sobre las mismas (Administraciones, legisladores, entes pГєblicos diversos, etc.) y a la problemГЎtica que suscita cada uno de los mercados especГficos sobre los que se asientan las actividades culturales que se desarrollan y los bienes culturales que se encuentran afectados.
Como vemos, no puede disociarse la expresiГіn sector cultural de tГ©rminos tales como bienes culturales, mercados de la cultura, industrias y empresas culturales, sectores administrativos culturales, etc. Por ello, hemos de entender que, a pesar de tener un origen nГtidamente econГіmico, al hablar de sectores culturales estamos refiriГ©ndonos a una realidad mucho mГЎs compleja, que supera la mera lectura econГіmica al incorporarse a ella aspectos politolГіgicos, sociolГіgicos, jurГdico-administrativos o internacionales (por recordar sГіlo algunos de los mГЎs explГcitos). Sectores, por lo tanto, que por referirse a una realidad que, como la cultura, es objeto de estudio de mГєltiples disciplinas, trasciende el compartimento cerrado del mundo econГіmico para, sin salir de Г©l -pues la variable econГіmica es aquГ determinante-, encontrar apoyos en disciplinas que le son conexas y que pueden contribuir a explicar los anГЎlisis, posibilitando una mayor profundizaciГіn sobre su conocimiento.
Actualmente, la aportaciГіn de la cultura —entendida en sentido amplio, como actividades culturales puras o vinculadas a la propiedad intelectual— al Producto Interior de la economГa espaГ±ola es muy significativa, en torno a un 3,9 por ciento (segГєn datos para el aГ±o 2011), y su aportaciГіn al Valor AГ±adido Bruto, un 4,1 por ciento, es muy superior a la que representa el sector agrГcola (2,5 por ciento), el alimentario (2,6 por ciento), el quГmico (1,1 por ciento) o las telecomunicaciones (1,8 por ciento), estando muy prГіxima a la que generan las actividades financieras y los seguros (4,2 por ciento). Sin embargo, ese nivel de importancia, mantenido en el tiempo, no se ve acompaГ±ado de una verdadera polГtica de Estado que ponga en valor el sector, estratГ©gico por el peso que tiene por sГ sГіlo y por las conexiones que cabe establecer con otros con los que guarda relaciГіn, como la educaciГіn o el turismo, por poner algГєn ejemplo.
Asimismo, hablamos de un sector que cuenta con un gran nГєmero y diversidad de sujetos intervinientes, tanto fГsicos (por referirnos sГіlo al teatro y sin agotar el listado: productores y empresas teatrales, directores de escena, creadores escГ©nicos, dramaturgos, intГ©rpretes, tramoyistas y demГЎs tГ©cnicos, etc.) como jurГdicos (entidades de artes escГ©nicas, centros dramГЎticos), sean Г©stos pГєblicos o privados (sociedades mercantiles teatrales, edificios e instalaciones dedicados a estas actividades, etc.).
Las artes plГЎsticas han sido entendidas tradicionalmente como las que estaban vinculadas a la pintura, la escultura, el grabado y a otras actividades artГsticas propias de las Bellas Artes. Hoy, al haber ganado en amplitud y complejidad, ha emergido un concepto nuevo, el de artes visuales, que incorpora aportes mГЎs recientes a las artes asociadas a este sector, como la fotografГa, el arte digital, la propia arquitectura moderna, etc. u otras que estГЎn surgiendo, como la perfomance, las videoinstalaciones, etc.
El sector, bajo esta doble denominaciГіn, estГЎ dominado por la idea de actividad artГstica tradicional, fundamentada en el trabajo manual, y por las nuevas disciplinas en las que la imagen y la interactividad cobran una relevancia creciente. A estos efectos, a los artistas propiamente dichos hemos de sumar los Гіrganos que favorecen su producciГіn y creaciГіn y se encargan de su difusiГіn, sean galerГas de arte, salas de exposiciones, museos y otros espacios para la generaciГіn, radicaciГіn y comercializaciГіn de estas expresiones artГsticas, sus productos y los servicios que puedan tomarlos como objeto.
A los creadores hemos de sumar otros profesionales que hacen posible el acceso al mercado de productos y servicios derivados de la actividad artГstica primaria, sin lo que la misma no se pondrГa adecuadamente en valor. A estos efectos, conviene recordar que se trabaja con un producto cultural Гєnico o de producciГіn muy limitada (como sucede con un grabado o una serigrafГa), y es en esa originalidad donde radica el hecho de que las transacciones de este particular mercado vinculado, el coleccionismo (incluso de una sola obra), tenga un peso que no tiene en otros sectores culturales mГЎs industrializados y que, debido a ello, se dependa de un conocimiento del mercado y de sus fluctuaciones que se encuentra sГіlo al alcance de una minorГa.
Dentro de la industria audiovisual encontramos un ГЎmbito de actividad econГіmica muy diversificada y rico, que podemos subdividir en la producciГіn audiovisual, su distribuciГіn, la exhibiciГіn cinematogrГЎfica en sala, los videoclubes, la televisiГіn pГєblica, la TDT y la radio (pГєblica y privada). Cada uno de estos ГЎmbitos presenta una problemГЎtica especГfica y, tomados como un todo, lideran la atribuciГіn de ayudas y subvenciones que directa o indirectamente se prestan al sector cultural. Asimismo, conviene recordar que los integrantes de la sociedad espaГ±ola consumen televisiГіn un elevado nГєmero de horas semanales y, en menor medida, escuchan la radio, lo que los convierte en potentes instrumentos para la transmisiГіn y difusiГіn de los contenidos culturales y de entretenimiento, convirtiГ©ndose en un elemento de primer nivel para alcanzar esos fines, particularmente en un paГs en el que las familias suelen dedicar poco tiempo (y dinero) a las actividades culturales propiamente dichas.
Cuando hablamos del patrimonio cultural como sector, hemos de tener presente que, en realidad, estamos refiriГ©ndonos a un macrosector pues, entendido en sentido amplio, el patrimonial, a partir de la idea base de bien cultural y de legado a transmitir a las generaciones futuras engloba una vastГsima realidad que incluye los inmuebles y objetos muebles de interГ©s artГstico e histГіrico, paleontolГіgico, arqueolГіgico, etnogrГЎfico y antropolГіgico, cientГfico o tГ©cnico, ademГЎs del patrimonio documental y bibliogrГЎfico. A ello cabe sumar, por una evoluciГіn conceptual producida en las Гєltimas dГ©cadas, las actividades y el patrimonio de la cultura popular y tradicional, que integran elementos tangibles e intangibles que suelen caracterizar el modo de vida y las pautas culturales de las distintas colectividades, asГ como la producciГіn cultural contemporГЎnea. Asimismo, y por derivaciГіn de la idea que preside todo este conjunto, el Paisaje ha pasado a considerarse tambiГ©n expresiГіn patrimonial; de hecho, hay paГses en los que desde hace muchos aГ±os ambos conceptos y sus respectivas legislaciones aparecen estrechamente vinculados. E incluso, por contraste, para algunos estudiosos el patrimonio natural puede considerarse tambiГ©n en cierta medida participe de la idea de cultura, por lo que deberГa figurar igualmente junto a las realidades incluibles que hemos consignado.
EspaГ±a es el segundo paГs (despuГ©s de Italia y por delante de Francia) por el nГєmero de bienes culturales registrados en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO (portal.unesco.org). SegГєn los datos que figuran en el Anuario de EstadГsticas Culturales, en el aГ±o 2009 existГan en EspaГ±a 15.904 bienes de interГ©s cultural inmueble y 7.771 muebles.
Aunque, lГіgicamente, estamos haciendo referencia a un sector en el confluye la iniciativa pГєblica y la privada, la importancia del patrimonio cultural es tal que el papel del Estado, a travГ©s de los Poderes pГєblicos, principalmente las Administraciones pГєblicas, es determinante, al dedicarse anualmente cuantiosas sumas a su conservaciГіn y defensa, difusiГіn y fomento, por los valores que tiene para la colectividad y por cuanto constituye un recurso fundamentalГsimo para el denominado turismo cultural, que lo toma como presupuesto de su existencia misma. De hecho, se sostiene -con gran parte de razГіn- que es la funcionalidad turГstica del patrimonio la que permite materializar los retornos de las inversiones realizadas en conservaciГіn. A estos efectos, puede seГ±alarse que los avances en la protecciГіn, conservaciГіn y explotaciГіn de los bienes culturales ha sido muy notable desde la entrada en vigor de la ConstituciГіn de 1978 y, aunque, obviamente, queda mucho camino por recorrer, se han sentado las bases de unas polГticas para la protecciГіn de las que se carecГa con anterioridad a esa fecha. En este sentido, cabe destacar que la propia vertebraciГіn del Estado autonГіmico ha redundado muy positivamente a este sector de actividad al insuflarle nuevas energГas, vivificГЎndolo y replanteando la protecciГіn tal y como venГa siendo considerada hasta entonces.
El elenco de profesionales que trabajan en este sector estГЎ marcado por la diversidad funcional de las actividades que se incluyen en el mismo. Estas pueden ir desde la custodia o gestiГіn de un sitio o edificio histГіrico, de un jardГn protegido, actividades museГsticas dependientes, restauraciГіn y rehabilitaciГіn de bienes muebles e inmuebles, bajo la forma de patrimonio arqueolГіgico o etnolГіgico, etc. En consecuencia, la nГіmina a considerar de los mismos es muy amplia, variada y con vГnculos jurГdicos muy diversos. Los profesionales que desarrollan esas actividades son tambiГ©n muy variados: arquitectos, restauradores, jardineros, arqueГіlogos, etc., ya sea como empleados pГєblicos integrados en el aparato burocrГЎtico de las Administraciones competentes, ya como simples trabajadores de las empresas privadas actuantes o en calidad de autГіnomos, cuando lo hacen individualmente. Por consiguiente, el estatus jurГdico de estas personas es muy diferente (funcionarios, personal laboral, directivos, etc.) y su profesiГіn y grado de especializaciГіn estarГЎ acorde con la problemГЎtica de la realidad sobre la que actГєan.
Cada uno de estos subsectores ha de ser examinado por separado, no sГіlo por una cuestiГіn funcional o finalГstica y de soporte, sino tambiГ©n por depender de disciplinas que, como la ArchivГstica y la BiblioteconomГa, a pesar de sus posibles conexiones dogmГЎticas, tienen una gran autonomГa entre sГ y planteamientos propios originales.
Por lo que respecta a la prensa, y como prolongaciГіn de lo que decГamos al inicio de este punto, cabe destacar que las empresas y entidades productoras, editoras o comercializadoras de medios de comunicaciГіn escritos estГЎn diversificando sus lГneas de actividad, de tal manera que se rompen las compartimentaciones tradicionales conforme a las cuales dichas entidades se dedicaban exclusivamente al sector de la prensa. AsГ, cada vez mГЎs entran a participar en estructuras mГЎs amplias (lo que incluye la radio y la televisiГіn), sea a travГ©s de asociaciones con otras existentes o mediante las creadas a tal efecto por las propias empresas periodГsticas, en lo que constituyen verdaderas redes de medios en los que la prensa se erige en un elemento mГЎs.
Al hablar de las artes escГ©nicas descartamos incluir dentro de ellas la actividad musical en razГіn de que, aunque Г©sta podГa ser resultado de celebraciГіn de actuaciones en directo, cabГa la posibilidad de que se consumiera en forma grabada (discos, dvd, etc.) o enlatada en formato digital (podcast, streaming, suscripciones a plataformas digitales, etc.). Por ello, el sector tiene como rasgos identitarios el fonograma o unidad de grabaciГіn, sea o no digital, en disco o en cualquier otro soporte tГ©cnico, y la industria que se dedica a producir este tipo de soporte, asГ como los servicios que puede llevar aparejada la actividad musical como valor aГ±adido. SegГєn el enfoque que se utilice, puede incluirse en el audiovisual o tratarlo de modo independiente, a tenor de su importancia y necesidad de autonomГa.
En el sector de la mГєsica, los artistas y creadores actГєan a veces como personal contratado y otras como trabajadores autГіnomos, lo que pone en primer plano la problemГЎtica de la fiscalidad y de los derechos de estos colectivos. Se trata de un sector poco juridificado en tanto que tal sector, y por ello se echan en falta disposiciones especГficas adaptadas al mismo y que no entorpezcan su actividad. A tГtulo de ejemplo, y por seГ±alar algunas de las demandas del sector: facultando la actividad de salas de mГєsica en directo; promulgando una legislaciГіn de patrocinio y mecenazgo que sea efectiva; la ordenaciГіn de los festivales y ferias con unos criterios rectores que eviten una oferta desordenada y repetitiva; la correcciГіn de la prГЎctica de un apoyo institucional desigual en funciГіn del tipo de actividad a desarrollar, etc. Asimismo, no debemos olvidar la falta de soluciГіn efectiva al mayГєsculo problema de la piraterГa en sus mГєltiples formas (descargas ilegales por internet, el denominado "top manta", etc.), que castiga al subsector de la fonografГa y lo daГ±a profundamente en un paГs que ocupa, desgraciadamente, uno de los primeros puestos del ranking de paГses incumplidores del rГ©gimen de derechos de los artistas y de la propiedad intelectual (y, a veces, incluso industrial) de las fonogrГЎficas. No puede desconocerse que la gestiГіn de los derechos vinculados y la propiedad intelectual y artГstica de los contenidos musicales constituye —junto con la venta de discos y la celebraciГіn de conciertos— el tercer eje econГіmico de este sector, por lo que urge una soluciГіn al problema.
Manual Atalaya de Apoyo a la GestiГіn Cultural
  • capГ­tulos IntroducciГіn PolГ­tica y Cultura GestiГіn Cultural Territorio Estrategias Marco JurГ­dico Herramientas GestiГіn Compartida EconomГ­a Recursos Documentales Anexos
  • autores
  • bibliografГ­a
  • cГіmo se hizo
  • equipo editorial
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  • equipo editorial

1.3.2 Sectores de la cultura

por Luis Miguel Arroyo Yanes
La expresiГіn "sectores culturales" o "sectores de la cultura" nos traslada de inmediato a un capГ­tulo del llamado sector servicios, objeto de estudio de la economГ­a general y sobre el cual los Estados despliegan tГ­tulos de intervenciГіn y polГ­ticas pГєblicas, al igual que sucede con otras actividades propias del sector terciario. Significa ello que cuando hablamos de los sectores culturales (que, a su vez, como veremos seguidamente, pueden dividirse internamente en subsectores) estamos haciendo referencia a varias cosas a la vez: a la actividad propiamente dicha y a los sujetos que las desarrollan (las llamadas empresas e industrias culturales) o que las disfrutan (los consumidores, sea individualmente o en forma de pГєblico), a los actores pГєblicos que intervienen sobre las mismas (Administraciones, legisladores, entes pГєblicos diversos, etc.) y a la problemГЎtica que suscita cada uno de los mercados especГ­ficos sobre los que se asientan las actividades culturales que se desarrollan y los bienes culturales que se encuentran afectados.
Como vemos, no puede disociarse la expresiГіn sector cultural de tГ©rminos tales como bienes culturales, mercados de la cultura, industrias y empresas culturales, sectores administrativos culturales, etc. Por ello, hemos de entender que, a pesar de tener un origen nГ­tidamente econГіmico, al hablar de sectores culturales estamos refiriГ©ndonos a una realidad mucho mГЎs compleja, que supera la mera lectura econГіmica al incorporarse a ella aspectos politolГіgicos, sociolГіgicos, jurГ­dico-administrativos o internacionales (por recordar sГіlo algunos de los mГЎs explГ­citos). Sectores, por lo tanto, que por referirse a una realidad que, como la cultura, es objeto de estudio de mГєltiples disciplinas, trasciende el compartimento cerrado del mundo econГіmico para, sin salir de Г©l -pues la variable econГіmica es aquГ­ determinante-, encontrar apoyos en disciplinas que le son conexas y que pueden contribuir a explicar los anГЎlisis, posibilitando una mayor profundizaciГіn sobre su conocimiento.
Actualmente, la aportaciГіn de la cultura —entendida en sentido amplio, como actividades culturales puras o vinculadas a la propiedad intelectual— al Producto Interior de la economГ­a espaГ±ola es muy significativa, en torno a un 3,9 por ciento (segГєn datos para el aГ±o 2011), y su aportaciГіn al Valor AГ±adido Bruto, un 4,1 por ciento, es muy superior a la que representa el sector agrГ­cola (2,5 por ciento), el alimentario (2,6 por ciento), el quГ­mico (1,1 por ciento) o las telecomunicaciones (1,8 por ciento), estando muy prГіxima a la que generan las actividades financieras y los seguros (4,2 por ciento). Sin embargo, ese nivel de importancia, mantenido en el tiempo, no se ve acompaГ±ado de una verdadera polГ­tica de Estado que ponga en valor el sector, estratГ©gico por el peso que tiene por sГ­ sГіlo y por las conexiones que cabe establecer con otros con los que guarda relaciГіn, como la educaciГіn o el turismo, por poner algГєn ejemplo.
ParticipaciГіn en el VAB y en el PIB de las actividades culturales vinculadas con la propiedad intelectual
Fuente: Ministerio de EducaciГіn, Cultura y Deporte. Cuenta SatГ©lite de la Cultura en EspaГ±a. Base 2008. Avance de resultados 2008-2011
AportaciГіn de las actividades culturales al PIB por sectores
Media del periodo 2008-2011. En porcentaje del PIB cultural
Fuente: Ministerio de EducaciГіn, Cultura y Deporte. Cuenta SatГ©lite de la Cultura en EspaГ±a. Base 2008. Avance de resultados 2008-2011.
Los sectores de la cultura que, en realidad, son subsectores del sector cultura (y que, a su vez, es un subsector, como hemos apuntado, del sector econГіmico servicios), tienen una problemГЎtica propia en funciГіn del origen e historia de los mismos, el tipo de bienes culturales afectados, la penetraciГіn del mercado privado en torno a ellos, el grado de intervenciГіn administrativa que se produce sobre los mismos, el nivel de tecnificaciГіn que se encuentra presente en su formulaciГіn, etc. Ello lleva a que el aislamiento de cada uno de ellos y su sistematizaciГіn pueda efectuarse desde distintos planteamientos, dando como resultado una enumeraciГіn que puede presentar diferencias en funciГіn de cuГЎl sea el punto de partida e incluso del momento en el que el mismo se realice.
Si en sus inicios encontramos manifestaciones sectoriales centradas en el mundo de los archivos, las bibliotecas, los museos y los monumentos, con un papel seГ±ero de las Bellas artes y a su protecciГіn por parte de los actores pГєblicos, la incorporaciГіn de nuevos elementos focalizadores, ya iniciado el siglo XX, como el cine, los soportes musicales, las ediciones de masas, etc., asГ­ como, ya en dГ©cadas mГЎs cercanas, la eclosiГіn de las industrias culturales vinculadas al audiovisual y, mГЎs tarde a la alta electrГіnica y a los elementos digitales y multimedia, han incorporado una enorme diversidad a esta materia, hasta el punto de que, incluso, pueden existir problemas a la hora de agruparlos.
Siguiendo un enfoque mГЎs o menos estandarizado los sectores culturales en EspaГ±a suelen dividirse usualmente en: artes escГ©nicas, artes plГЎsticas, libros y prensa, audiovisual y multimedia, el patrimonio y los archivos y bibliotecas, asГ­ como la mГєsica y la industria fonogrГЎfica. En suma un enfoque tradicional enriquecido por los Гєltimos aportes fruto de los avances tГ©cnicos, que desconoce posibilidades transversales como la actividad creadora, o de diferenciaciГіn independiente tan acusadas como el diseГ±o o los juegos (si nos atenemos, por ejemplo, a la divisiГіn que emplea el Convenio internacional AndrГ©s Bello, del que si hemos tomado su sectorizaciГіn independiente de la mГєsica), o a otras opciones de sistematizaciГіn mГЎs cercanas a la cambiante realidad tГ©cnica.

1. Las artes escГ©nicas

En cuanto que sector econГіmico cultural, el de las llamadas artes escГ©nicas se encuentra polarizado por el teatro y la danza, asГ­ como por otras disciplinas afines tales como la Гіpera, el circo, los tГ­teres y otras similares que puedan ser expresadas en un escenario. A todas ellas han de sumarse los festivales, los circuitos y los eventos que tienen a alguna arte escГ©nica como eje de celebraciГіn.
Su caracterГ­stica principal es que son productos que se consumen en directo y de modo inmediato, en salas o instalaciones pensadas para su difusiГіn, y que estГЎn destinadas a un pГєblico que se encuentra presente al celebrarse los espectГЎculos.
Tradicionalmente, las artes escГ©nicas han contado para su pervivencia con el favor del Poder pГєblico, especialmente en lo que se refiere a las grandes representaciones, por lo que, en parte por este trasfondo y por el coste de los espectГЎculos, se mantiene aГєn hoy una enorme dependencia del sector respecto de las subvenciones y ayudas pГєblicas, asГ­ como de otras vГ­as indirectas de apoyo (promociones y circuitos pГєblicos, celebraciГіn en teatros pertenecientes a las redes pГєblicas, etc.) que contribuyen a sostenerlo como sector cultural competitivo.
Se trata, por lo tanto, de un sector donde la iniciativa privada y la propia actividad laboral de cuantos participan en las compaГ±Г­as actuantes presentan unos rasgos singulares. La primera, por cuanto que, dependiendo de la fГіrmula de funcionamiento acorde con el espectГЎculo o actuaciГіn a celebrar, puede pasarse de la mera autoproducciГіn a producciones mundiales en las que se ven implicados todo gГ©nero de profesionales y tГ©cnicos (estГ©n o no involucradas instituciones y entidades pГєblicas). En cuanto a las compaГ±Г­as, verdaderas almas de muchas de las expresiones escГ©nicas que el pГєblico disfruta, su particularidad deriva de que las mismas pueden intercambiar a los actores y tГ©cnicos en funciГіn de las obras y espectГЎculos a representar, por lo que es frecuente que ellos puedan participar en varios proyectos al propio tiempo, lo que, unido a sus fГіrmulas tradicionales de percepciГіn salarial (cantidad por representaciГіn, por temporada, etc.), hace que este sector sea bastante particular y no pueda tomarse como ejemplificador del sector cultura en su conjunto.
Asimismo, hablamos de un sector que cuenta con un gran nГєmero y diversidad de sujetos intervinientes, tanto fГ­sicos (por referirnos sГіlo al teatro y sin agotar el listado: productores y empresas teatrales, directores de escena, creadores escГ©nicos, dramaturgos, intГ©rpretes, tramoyistas y demГЎs tГ©cnicos, etc.) como jurГ­dicos (entidades de artes escГ©nicas, centros dramГЎticos), sean Г©stos pГєblicos o privados (sociedades mercantiles teatrales, edificios e instalaciones dedicados a estas actividades, etc.).
Actualmente el sector carece de marco jurГ­dico general en EspaГ±a, pues no existe legislaciГіn bГЎsica sobre Г©l. Por ello, sГіlo estГЎ regulado como tal en aquellas Comunidades AutГіnomas que, de modo ciertamente minoritario, han considerado necesario establecer unos parГЎmetros de ordenaciГіn para este conjunto de actividades.

2. Las artes plГЎsticas y visuales

Las artes plГЎsticas han sido entendidas tradicionalmente como las que estaban vinculadas a la pintura, la escultura, el grabado y a otras actividades artГ­sticas propias de las Bellas Artes. Hoy, al haber ganado en amplitud y complejidad, ha emergido un concepto nuevo, el de artes visuales, que incorpora aportes mГЎs recientes a las artes asociadas a este sector, como la fotografГ­a, el arte digital, la propia arquitectura moderna, etc. u otras que estГЎn surgiendo, como la perfomance, las videoinstalaciones, etc.
El sector, bajo esta doble denominaciГіn, estГЎ dominado por la idea de actividad artГ­stica tradicional, fundamentada en el trabajo manual, y por las nuevas disciplinas en las que la imagen y la interactividad cobran una relevancia creciente. A estos efectos, a los artistas propiamente dichos hemos de sumar los Гіrganos que favorecen su producciГіn y creaciГіn y se encargan de su difusiГіn, sean galerГ­as de arte, salas de exposiciones, museos y otros espacios para la generaciГіn, radicaciГіn y comercializaciГіn de estas expresiones artГ­sticas, sus productos y los servicios que puedan tomarlos como objeto.
Al igual que decГ­amos al hablar de las artes escГ©nicas, el papel de las distintas instituciones del Estado, especialmente de las Administraciones competentes en materia de cultura, adquiere aquГ­ una gran importancia, ya que este sector ha sido un ГЎmbito muy propicio a las ayudas pГєblicas, vГ­a subvenciones, becas (de estancia, de perfeccionamiento, etc.), apoyos especГ­ficos al sector privado, certГЎmenes, premios, etc., de tal modo que se ha producido una interdependencia entre la actividad protectora del Estado y los artistas y los mediadores de los productos y servicios generados a partir del trabajo de todos ellos.
Se trata de un subsector muy dinГЎmico que presenta aГєn aspectos por definir y que no estГЎ tan estructurado como otros que integran el sector de la cultura. Ello se explica, en parte, por la apariciГіn de nuevas expresiones artГ­sticas que se incluyen en Г©l, pero tambiГ©n a que los productos y contenidos suelen estar dirigidos, salvo excepciones, a un pГєblico selecto y minoritario, ademГЎs de al alto coste de los mismos, muy dependiente —por tanto— del dimensionamiento del mercado, de tamaГ±o habitualmente pequeГ±o o, a lo mГЎs, mediano, lo que condiciona su propia existencia.
Desde la perspectiva de la producciГіn, los profesionales del sector son mayoritariamente artistas visuales que tienen en la pintura, el grabado, la ilustraciГіn, la fotografГ­a o demГЎs artes mediales su fuente de creaciГіn. Los mismos se encuentran ante un momento de cambio debido a que el propio concepto de proyecto se ha abierto enormemente hacia otro tipo de exigencias mГЎs globales, tГ©cnicas y de equipos integrados, lo que unido, a una mayor consideraciГіn econГіmica de la obra artГ­stica, ha contribuido a transformar la actividad de los artistas y su rol dentro de la sociedad.
A los creadores hemos de sumar otros profesionales que hacen posible el acceso al mercado de productos y servicios derivados de la actividad artГ­stica primaria, sin lo que la misma no se pondrГ­a adecuadamente en valor. A estos efectos, conviene recordar que se trabaja con un producto cultural Гєnico o de producciГіn muy limitada (como sucede con un grabado o una serigrafГ­a), y es en esa originalidad donde radica el hecho de que las transacciones de este particular mercado vinculado, el coleccionismo (incluso de una sola obra), tenga un peso que no tiene en otros sectores culturales mГЎs industrializados y que, debido a ello, se dependa de un conocimiento del mercado y de sus fluctuaciones que se encuentra sГіlo al alcance de una minorГ­a.
Se trata, por Гєltimo, de un sector muy poco regulado en EspaГ±a, pues, si excluimos algunos aspectos concretos como, por ejemplo, la fiscalidad o el mecenazgo (en ciertas condiciones), se carece de un marco jurГ­dico general, e incluso parcial, lo que contribuye a que sus sujetos activos deban moverse vГ­a actuaciones concretas o siguiendo los estГ­mulos administrativos, fruto de planes o programas puntuales, para hacer posible que se produzcan flujos de mercado que generen transacciones econГіmicas en el sector.

3. El audiovisual y el multimedia

Las industrias audiovisuales e industrias multimedia integran un sector que se encuentra en alza desde hace ya tiempo, favorecido por la apariciГіn de muy diversos contenidos digitales y la transformaciГіn que conlleva. Junto con el sector del libro y la prensa, concentra la principal producciГіn de las industrias culturales en su conjunto, lo que explicita, mejor que ningГєn otro dato, el enorme peso que este sector tiene verdaderamente.
Dentro de la industria audiovisual encontramos un ГЎmbito de actividad econГіmica muy diversificada y rico, que podemos subdividir en la producciГіn audiovisual, su distribuciГіn, la exhibiciГіn cinematogrГЎfica en sala, los videoclubes, la televisiГіn pГєblica, la TDT y la radio (pГєblica y privada). Cada uno de estos ГЎmbitos presenta una problemГЎtica especГ­fica y, tomados como un todo, lideran la atribuciГіn de ayudas y subvenciones que directa o indirectamente se prestan al sector cultural. Asimismo, conviene recordar que los integrantes de la sociedad espaГ±ola consumen televisiГіn un elevado nГєmero de horas semanales y, en menor medida, escuchan la radio, lo que los convierte en potentes instrumentos para la transmisiГіn y difusiГіn de los contenidos culturales y de entretenimiento, convirtiГ©ndose en un elemento de primer nivel para alcanzar esos fines, particularmente en un paГ­s en el que las familias suelen dedicar poco tiempo (y dinero) a las actividades culturales propiamente dichas.
El Informe de la FundaciГіn Ideas para 2012 da cuenta del momento de este sector: "Se ha convertido en las Гєltimas dГ©cadas en un sector estratГ©gico, clave para el desarrollo econГіmico, social y cultural de nuestro paГ­s. Su contribuciГіn al PIB en 2009 se situГі cercana al 1,3% y el empleo en el sector tuvo una aportaciГіn cercana al 1% del empleo total. Los medios y contenidos audiovisuales se encuentran desde hace mГЎs de una dГ©cada en plena transiciГіn digital, tanto en sus procesos de conceptualizaciГіn y modos de producciГіn, como en la distribuciГіn y reproducciГіn, debido a la extensiГіn del acceso a las redes de banda ancha y al desarrollo TIC relacionado. La industria audiovisual espaГ±ola, formada por el sector de la televisiГіn y radio, los videojuegos, la mГєsica y el cine y el video, alcanzГі una facturaciГіn estimada en 2010 de 5.806 millones de euros, habiГ©ndose registrado un descenso de la facturaciГіn respecto al aГ±o anterior del 5%, pero con perspectivas de que los sectores tractores tradicionales, como los videojuegos, comiencen a crecer tanto o mГЎs que las pГ©rdidas de otros sectores que sufren la adaptaciГіn a lo digital". Como aГ±adido a lo dicho, cabe destacar que el sector de la TV y la radio concentran el 73% de la facturaciГіn de toda la industria, y que en 2010 facturГі 4.219 millones de euros.
Por su parte el sector del multimedia y del videojuego (este Гєltimo puede tambiГ©n incluirse en el sector audiovisual como hemos visto) nos adentra en un ГЎmbito dominado por productos que sirven de apoyo a la cultura escrita y del entretenimiento integrando soportes que se encuentran en abierto retroceso, como el CD-ROM/CD-I, el casete, los disquetes, el video, con otros aГєn vigentes como el DVD, el blu-ray, etc. y con software (como, por ejemplo, el videojuego para PC o para consolas) o de hardware propiamente dicho (como consolas y nuevos dispositivos mГіviles) que posibilitan la interacciГіn y el disfrute de los consumidores culturales.

4. El patrimonio cultural

Cuando hablamos del patrimonio cultural como sector, hemos de tener presente que, en realidad, estamos refiriГ©ndonos a un macrosector pues, entendido en sentido amplio, el patrimonial, a partir de la idea base de bien cultural y de legado a transmitir a las generaciones futuras engloba una vastГ­sima realidad que incluye los inmuebles y objetos muebles de interГ©s artГ­stico e histГіrico, paleontolГіgico, arqueolГіgico, etnogrГЎfico y antropolГіgico, cientГ­fico o tГ©cnico, ademГЎs del patrimonio documental y bibliogrГЎfico. A ello cabe sumar, por una evoluciГіn conceptual producida en las Гєltimas dГ©cadas, las actividades y el patrimonio de la cultura popular y tradicional, que integran elementos tangibles e intangibles que suelen caracterizar el modo de vida y las pautas culturales de las distintas colectividades, asГ­ como la producciГіn cultural contemporГЎnea. Asimismo, y por derivaciГіn de la idea que preside todo este conjunto, el Paisaje ha pasado a considerarse tambiГ©n expresiГіn patrimonial; de hecho, hay paГ­ses en los que desde hace muchos aГ±os ambos conceptos y sus respectivas legislaciones aparecen estrechamente vinculados. E incluso, por contraste, para algunos estudiosos el patrimonio natural puede considerarse tambiГ©n en cierta medida participe de la idea de cultura, por lo que deberГ­a figurar igualmente junto a las realidades incluibles que hemos consignado.
EspaГ±a es el segundo paГ­s (despuГ©s de Italia y por delante de Francia) por el nГєmero de bienes culturales registrados en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO (portal.unesco.org). SegГєn los datos que figuran en el Anuario de EstadГ­sticas Culturales, en el aГ±o 2009 existГ­an en EspaГ±a 15.904 bienes de interГ©s cultural inmueble y 7.771 muebles.
Aunque, lГіgicamente, estamos haciendo referencia a un sector en el confluye la iniciativa pГєblica y la privada, la importancia del patrimonio cultural es tal que el papel del Estado, a travГ©s de los Poderes pГєblicos, principalmente las Administraciones pГєblicas, es determinante, al dedicarse anualmente cuantiosas sumas a su conservaciГіn y defensa, difusiГіn y fomento, por los valores que tiene para la colectividad y por cuanto constituye un recurso fundamentalГ­simo para el denominado turismo cultural, que lo toma como presupuesto de su existencia misma. De hecho, se sostiene -con gran parte de razГіn- que es la funcionalidad turГ­stica del patrimonio la que permite materializar los retornos de las inversiones realizadas en conservaciГіn. A estos efectos, puede seГ±alarse que los avances en la protecciГіn, conservaciГіn y explotaciГіn de los bienes culturales ha sido muy notable desde la entrada en vigor de la ConstituciГіn de 1978 y, aunque, obviamente, queda mucho camino por recorrer, se han sentado las bases de unas polГ­ticas para la protecciГіn de las que se carecГ­a con anterioridad a esa fecha. En este sentido, cabe destacar que la propia vertebraciГіn del Estado autonГіmico ha redundado muy positivamente a este sector de actividad al insuflarle nuevas energГ­as, vivificГЎndolo y replanteando la protecciГіn tal y como venГ­a siendo considerada hasta entonces.
De lo dicho se desprende que el sector mantiene, en cuanto a su actividad, una enorme dependencia de los fondos pГєblicos, siendo muy pobres todavГ­a los que llegan de manos privadas y, aunque hay experiencias concretas de intervenciones pГєblico-privadas estas constituyen la excepciГіn a la regla general. En este sentido, las empresas que trabajan en el sector son medianas y pequeГ±as y cuentan con un alto grado de especializaciГіn, fruto de su adaptaciГіn a las demandas de la protecciГіn patrimonial y a los espacios que dejan sin cubrir o que son externalizados por las Administraciones pГєblicas competentes.
El elenco de profesionales que trabajan en este sector estГЎ marcado por la diversidad funcional de las actividades que se incluyen en el mismo. Estas pueden ir desde la custodia o gestiГіn de un sitio o edificio histГіrico, de un jardГ­n protegido, actividades museГ­sticas dependientes, restauraciГіn y rehabilitaciГіn de bienes muebles e inmuebles, bajo la forma de patrimonio arqueolГіgico o etnolГіgico, etc. En consecuencia, la nГіmina a considerar de los mismos es muy amplia, variada y con vГ­nculos jurГ­dicos muy diversos. Los profesionales que desarrollan esas actividades son tambiГ©n muy variados: arquitectos, restauradores, jardineros, arqueГіlogos, etc., ya sea como empleados pГєblicos integrados en el aparato burocrГЎtico de las Administraciones competentes, ya como simples trabajadores de las empresas privadas actuantes o en calidad de autГіnomos, cuando lo hacen individualmente. Por consiguiente, el estatus jurГ­dico de estas personas es muy diferente (funcionarios, personal laboral, directivos, etc.) y su profesiГіn y grado de especializaciГіn estarГЎ acorde con la problemГЎtica de la realidad sobre la que actГєan.
En cuanto a la normativa aplicable, puede afirmarse que esta es muy profusa y detallada, existiendo grupos normativos muy diversos polarizados por las leyes de protecciГіn del patrimonio histГіrico y cultural de las Comunidades AutГіnomas, que fijan el marco jurГ­dico aplicable a partir de la legislaciГіn bГЎsica recogida en la Ley del Patrimonio HistГіrico espaГ±ol de 1985. La estructura de estos textos legales, que recogen los estГЎndares pГєblicos en esta materia, suele ser, salvo excepciones, muy similar.

5. Los archivos y las bibliotecas

Pocos de los sectores culturales que hemos ido relacionando han tenido tanta conexiГіn con las actividades pГєblicas del Estado como los que hacen referencia a los archivos y bibliotecas y al patrimonio documental, hasta el punto de que casi de forma natural —aunque no deberГ­a ser asГ­, pues tambiГ©n se encuentran en manos privadas— se suele pensar que siempre se estГЎ hablando de archivos y bibliotecas pГєblicas. Hacemos referencia, por lo tanto, a un sector de actividad que se encuentra muy publificado, en el que impera como regla general la gratuidad del servicio y en el que los sujetos privados desarrollan un papel limitado, debido al amplio papel jugado por los Poderes pГєblicos al desplegar su acciГіn cultural en este terreno.
Esta particularidad del sector obedece a que, tanto en el caso de los archivos como —por motivos muy diferentes— en el de las bibliotecas, las Administraciones han debido hacer frente a la conservaciГіn de sus archivos documentales y a gestionar los depГіsitos de libros que sirven para que los ciudadanos puedan acceder a la cultura por vГ­a de la lectura y hoy, ademГЎs, en otros soportes gracias a las mediatecas. Como ejemplo de ello podemos mencionar los Archivos HistГіricos y los Archivos Administrativos existentes en nuestro paГ­s (Archivo General de Simancas, Archivo de Indias, Archivo HistГіrico Nacional, Archivo General de la AdministraciГіn de AlcalГЎ de Henares, etc.) o las bibliotecas locales que, siguiendo el modelo instaurado en otros paГ­ses (el ejemplo del sistema bibliotecario inglГ©s es obligado), vienen prestando servicio desde hace muchos aГ±os.
Cada uno de estos subsectores ha de ser examinado por separado, no sГіlo por una cuestiГіn funcional o finalГ­stica y de soporte, sino tambiГ©n por depender de disciplinas que, como la ArchivГ­stica y la BiblioteconomГ­a, a pesar de sus posibles conexiones dogmГЎticas, tienen una gran autonomГ­a entre sГ­ y planteamientos propios originales.
Por lo que respecta a los archivos, su finalidad Гєltima es la de garantizar la preservaciГіn de la documentaciГіn tanto pГєblica como privada para ponerla al servicio de los intereses pГєblicos generales, lo que obliga a integrar tanto los documentos de titularidad pГєblica como los de titularidad privada dentro de un sistema, de tal manera que exista un tratamiento comГєn que los salvaguarde y viabilice el acceso de los investigadores y del ciudadano —en general— a su conocimiento, primando su preservaciГіn y difusiГіn. Para conseguir estos objetivos, contamos con numerosos grupos normativos promulgados por los Poderes pГєblicos en los que se aclaran los principales conceptos operativos (sistema de gestiГіn documental, documentaciГіn activa o histГіrica, serie documental, colecciГіn y fondo documental, evaluaciГіn y selecciГіn de documentos, documento, inventario, expurgo, etc.) y se asientan las bases estructurales de este ГЎmbito de actuaciГіn, fijando las autoridades de control y el rГ©gimen de acceso, ademГЎs de las infracciones y sanciones administrativas a la vulneraciГіn de sus determinaciones.
Los profesionales de este ГЎmbito de actividad son los vinculados a la archivГ­stica y al documentalismo que, en el caso de los dependientes del Estado como empleados pГєblicos, estГЎn estructurados como cuerpos especiales de funcionarios pГєblicos desde el siglo XIX (cuerpo facultativo de archiveros). Los nuevos soportes han obligado a integrar en este sector nuevos profesionales, como informГЎticos y otros tГ©cnicos.
Por lo que respecta a las bibliotecas, su finalidad Гєltima se encuentra en la puesta a disposiciГіn de los ciudadanos de un catГЎlogo de bienes muebles de titularidad pГєblica (al haberse adquirido con fondos pГєblicos para este fin o por donaciones de particulares o de entidades pГєblicas) como libros, discos y pelГ­culas en diversos formatos, etc., que se tienen en depГіsito en unos establecimientos especializados a los que aquellos pueden acceder y que, habitualmente, pueden ser objeto de prГ©stamo, salvaguardГЎndose su conservaciГіn a travГ©s de medidas de preservaciГіn. A las bibliotecas, a la que por extensiГіn se les ha aГ±adido el llamado patrimonio bibliogrГЎfico en su rotulaciГіn, han de sumarse hoy los nuevos patrimonios emergentes, entre los que destaca el denominado patrimonio digital.
Tradicionalmente, las bibliotecas han sido motor para la educaciГіn y para el acceso al conocimiento por parte de la colectividad, y ello explica que las leyes impongan la prestaciГіn de este servicio pГєblico en municipios con poblaciГіn superior a cinco mil habitantes (art. 26.1 b, originario de la ley 7/1985, de 2 de abril, de Bases de RГ©gimen Local) y su salvaguarda por entidades supramunicipales para municipios mГЎs pequeГ±os. En suma; los grupos normativos especГ­ficos, encabezados por las distintas leyes sobre bibliotecas que se han venido promulgando, toman el hГЎbito de la lectura como un pilar bГЎsico para la formaciГіn, el desarrollo y la educaciГіn de los ciudadanos como individuos libres, garantizando la igualdad de oportunidades, y para que estos puedan ampliar sus conocimientos, mejorar sus capacidades personales y cГ­vicas, acceder a una realidad cambiante y aprender a lo largo de toda su vida.
Al igual que veГ­amos en el caso anterior, tambiГ©n aquГ­ son frecuentes grupos de disposiciones en los que se clarifican los principales conceptos operativos, como quГ© se entiende por biblioteca, su calificaciГіn en pГєblica o privada, la colaboraciГіn entre ellas, el sistema bibliotecario (pues aquГ­ impera igualmente la idea fundamental de sistema), las redes, etc.

6. Los libros y la prensa

Aunque el libro y la prensa, por razones histГіricas de identidad, aparecen unidos en un mismo sector cultural, en tanto que ГЎmbitos de actividad, el primero aparece vinculado a la problemГЎtica de la ediciГіn, mientras que el segundo suele quedar agrupado con los llamados medios de comunicaciГіn social, junto a la radio y a la televisiГіn, con las que suele formar redes de medios y, en consecuencia, existen razones mГЎs que suficientes para que sea examinado siguiendo ese prisma.
Cuando hablamos del sector del libro, en realidad estamos hablando de tres ГЎmbitos diferenciados: el de la ediciГіn propiamente dicha (excluida la llamada ediciГіn artesanal); el de la distribuciГіn al por mayor y el comercio al detall (librerГ­as y otros centros de venta al por menor), ademГЎs de la industria auxiliar de las artes grГЎficas, una parte de cuya actividad se dedica al mundo del libro.
Se da la particularidad de que en este sector conviven pequeГ±as editoriales y medianas empresas dedicadas a la ediciГіn con holdings y multinacionales que tienen en el libro su eje estructural, en lo que constituye un conglomerado de empresas altamente competitivas que han contribuido a que EspaГ±a sea una potencia econГіmica en este ГЎmbito. Se trata, ademГЎs, de un mercado muy internacionalizado, en el cual las diferentes fases de producciГіn y comercializaciГіn pueden ejecutarse en paГ­ses diferentes en funciГіn de la minoraciГіn de costes. Asimismo, la distribuciГіn a gran escala aparece dependiente de la exportaciГіn, especialmente hacia paГ­ses latinoamericanos y europeos mientras que, por su parte, la venta al por menor suele presentar unas caracterГ­sticas muy diferentes en funciГіn de variables tales como la amplitud o especializaciГіn del catГЎlogo de productos, los depГіsitos disponibles, el trato personalizado, la existencia de variedad en la oferta, etc. A la vista de cuanto decimos, cabe seГ±alar que en tanto que industria cultural, la del libro sigue en EspaГ±a la tГіnica general europea, continente en el que se ha consolidado como el sector mГЎs relevante por delante de la mГєsica, el cine o las artes escГ©nicas, colaborando al liderazgo mundial en materia de ediciГіn.
Por lo que respecta a la prensa, y como prolongaciГіn de lo que decГ­amos al inicio de este punto, cabe destacar que las empresas y entidades productoras, editoras o comercializadoras de medios de comunicaciГіn escritos estГЎn diversificando sus lГ­neas de actividad, de tal manera que se rompen las compartimentaciones tradicionales conforme a las cuales dichas entidades se dedicaban exclusivamente al sector de la prensa. AsГ­, cada vez mГЎs entran a participar en estructuras mГЎs amplias (lo que incluye la radio y la televisiГіn), sea a travГ©s de asociaciones con otras existentes o mediante las creadas a tal efecto por las propias empresas periodГ­sticas, en lo que constituyen verdaderas redes de medios en los que la prensa se erige en un elemento mГЎs.
A tales efectos conviene no olvidar el impacto que la prensa digital (bien sea de pago, gratuita o en la formulaciГіn intermedia de contenidos abiertos y otros sГіlo para abonados) viene teniendo en los Гєltimos aГ±os como sustituta o complementadora de la prensa tradicional en papel, lo que ha permitido que un mercado de la prensa de ГЎmbitos territoriales limitados y condicionados por los canales tradicionales de distribuciГіn se abra a una escala mundial y de producciГіn mucho mГЎs extensa. Asimismo, tampoco cabe olvidar que recientemente ha surgido el fenГіmeno de la llamada prensa gratuita que, con la aceptaciГіn del pГєblico, ha alcanzado tambiГ©n una amplia cuota de mercado dentro de la prensa tradicional. Todo ello nos ofrece un panorama de cambio suscitado por la necesidad de adaptaciГіn de este medio de comunicaciГіn histГіrico a la era digital, en un proceso de transiciГіn imparable en el que la demanda de los nuevos pГєblicos emergentes y las nuevas fГіrmulas comunicativas serГЎn determinantes para el presente y futuro del sector.
Tanto en relaciГіn con el mundo editorial (si excluimos las publicaciones oficiales) como en el de la prensa (aquГ­ de modo mucho mГЎs acusado, a pesar del relieve que tiene la publicidad institucional), la presencia activa del Estado es poco significativa, acorde, puede decirse, con la pujanza, el dominio y la consolidaciГіn que tiene la iniciativa privada en el sector y la falta de justificaciГіn de los Poderes pГєblicos para desarrollar estas actividades en un marco en el que las libertades pГєblicas y los derechos fundamentales se encuentran salvaguardados por el Estado de Derecho. Ello no significa que carezcan de un marco jurГ­dico pГєblico que los ordene, pero este, por lo que se refiere al mundo del libro, queda circunscrito a algunos ГЎmbitos concretos (la protecciГіn de la propiedad intelectual, el rГ©gimen de los libros escolares, la promociГіn del libro y de la lectura, etc.) y, por lo que respecta a la prensa, debido a su relevancia para la conformaciГіn de la opiniГіn democrГЎtica, se encuentra limitado al tratamiento de algunas cuestiones puntuales como, por ejemplo, el ya citado de la publicidad institucional.

7. La mГєsica y la industria fonogrГЎfica

Al hablar de las artes escГ©nicas descartamos incluir dentro de ellas la actividad musical en razГіn de que, aunque Г©sta podГ­a ser resultado de celebraciГіn de actuaciones en directo, cabГ­a la posibilidad de que se consumiera en forma grabada (discos, dvd, etc.) o enlatada en formato digital (podcast, streaming, suscripciones a plataformas digitales, etc.). Por ello, el sector tiene como rasgos identitarios el fonograma o unidad de grabaciГіn, sea o no digital, en disco o en cualquier otro soporte tГ©cnico, y la industria que se dedica a producir este tipo de soporte, asГ­ como los servicios que puede llevar aparejada la actividad musical como valor aГ±adido. SegГєn el enfoque que se utilice, puede incluirse en el audiovisual o tratarlo de modo independiente, a tenor de su importancia y necesidad de autonomГ­a.
Es muy conocido que se trata de un sector en crisis, debido principalmente a los cambios en la audiciГіn de la mГєsica por parte de los nuevos pГєblicos y al impacto que sobre Г©l tiene la piraterГ­a en sus mГєltiples formas. Pero resulta justo destacar que, a pesar de ello, se mantiene como industria cultural de peso, mientras responde al reto digital con el desplazamiento de las ventas asociadas tradicionalmente al soporte disco a otros soportes en formato electrГіnico y gracias a un significativo aumento de la facturaciГіn por conciertos y actuaciones en directo.
Para el anГЎlisis del subsector de la fonografГ­a suele distinguirse entre varios ГЎmbitos de actividad: la producciГіn de fonogramas, su distribuciГіn y el comercio al por menor de los mismos. Actualmente, existe una concentraciГіn de la actividad en muy pocas empresas, dГЎndose tambiГ©n el fenГіmeno —minoritario— de los llamados sellos independientes.
En el sector de la mГєsica, los artistas y creadores actГєan a veces como personal contratado y otras como trabajadores autГіnomos, lo que pone en primer plano la problemГЎtica de la fiscalidad y de los derechos de estos colectivos. Se trata de un sector poco juridificado en tanto que tal sector, y por ello se echan en falta disposiciones especГ­ficas adaptadas al mismo y que no entorpezcan su actividad. A tГ­tulo de ejemplo, y por seГ±alar algunas de las demandas del sector: facultando la actividad de salas de mГєsica en directo; promulgando una legislaciГіn de patrocinio y mecenazgo que sea efectiva; la ordenaciГіn de los festivales y ferias con unos criterios rectores que eviten una oferta desordenada y repetitiva; la correcciГіn de la prГЎctica de un apoyo institucional desigual en funciГіn del tipo de actividad a desarrollar, etc. Asimismo, no debemos olvidar la falta de soluciГіn efectiva al mayГєsculo problema de la piraterГ­a en sus mГєltiples formas (descargas ilegales por internet, el denominado "top manta", etc.), que castiga al subsector de la fonografГ­a y lo daГ±a profundamente en un paГ­s que ocupa, desgraciadamente, uno de los primeros puestos del ranking de paГ­ses incumplidores del rГ©gimen de derechos de los artistas y de la propiedad intelectual (y, a veces, incluso industrial) de las fonogrГЎficas. No puede desconocerse que la gestiГіn de los derechos vinculados y la propiedad intelectual y artГ­stica de los contenidos musicales constituye —junto con la venta de discos y la celebraciГіn de conciertos— el tercer eje econГіmico de este sector, por lo que urge una soluciГіn al problema.

EvoluciГіn del VAB y del PIB

* Valores absolutos en millones de euros
Patrimonio, archivos y bibliotecas
VAB
PIB
1920
1940
1960
1980
2000
2020
2008
2009
2014
2011
Libros y prensa
VAB
PIB
9000
9500
10000
10500
11000
2008
2009
2010
2011
Artes plГЎsticas
VAB
PIB
3600
3800
4000
4200
4400
4600
4800
2008
2009
2010
2011
Artes escГ©nicas
VAB
PIB
2150
2200
2250
2300
2350
2008
2009
2010
2011
Audiovisual y multimedia
VAB
PIB
5500
6000
6500
7000
7500
8000
2008
2009
2010
2011
Interdisciplinar
VAB
PIB
1550
1600
1650
1700
1750
2008
2009
2010
2011
Otros sectores vinculados a la propiedad intelectual
VAB
PIB
11000
11200
11400
11600
11800
12000
12200
2008
2009
2010
2011

Para la ReflexiГіn

  • Lecturas: mercado de trabajo y sectores culturales. "De los 508.700 personas asociadas a puestos de trabajo culturales en EspaГ±a en 2010, 41.600 (8,2%) lo hacГ­an en actividades de bibliotecas, archivos, museos y otras actividades culturales; 59.900 (10,8%) en ediciГіn de libros, diarios y otros actividades editoriales; 68.500 (13.5&) en actividades cinematogrГЎficas, de video, radio y televisiГіn; 107.600 (21.2%) en otras actividades de diseГ±o, creaciГіn artГ­sticas y de espectГЎculos; 103.900 (20.4%) en artes grГЎficas, grabaciГіn, reproducciГіn de soportes, ediciГіn musical, imagen y sonido; y 132.200 (26%) en otras actividades asociadas al sector" Fuente: Barcelona Treball. Industrias culturales. Informe Sectorial 2013 (este documento recoge otras muchas informaciones estadГ­sticas sobre el sector cultura).
  • Una CuestiГіn Abierta: La Ley espaГ±ola de Propiedad Intelectual y el mundo de la cultura.
  • Un Blog: Bloc de LLuis Bonet: lluisbonet.blogspot.com.es
  • Un Audio: conferencia de Luciano GARCГЌA LORENZO Teatro espaГ±ol Гєltimo: una cultura subvencionada. Fecha 28 de enero de 1992 (62 minutos). Conferencia FundaciГіn Juan March (a pesar de haber sido pronunciada hace ya un par de dГ©cadas, mantiene su interГ©s como exponente del grado de penetraciГіn del Estado espaГ±ol en los sectores culturales)
"De los 508.700 personas asociadas a puestos de trabajo culturales en EspaГ±a en 2010, 41.600 (8,2%) lo hacГ­an en actividades de bibliotecas, archivos, museos y otras actividades culturales; 59.900 (10,8%) en ediciГіn de libros, diarios y otros actividades editoriales; 68.500 (13.5&) en actividades cinematogrГЎficas, de video, radio y televisiГіn; 107.600 (21.2%) en otras actividades de diseГ±o, creaciГіn artГ­sticas y de espectГЎculos; 103.900 (20.4%) en artes grГЎficas, grabaciГіn, reproducciГіn de soportes, ediciГіn musical, imagen y sonido; y 132.200 (26%) en otras actividades asociadas al sector" Fuente: Barcelona Treball. Industrias culturales. Informe Sectorial 2013 (este documento recoge otras muchas informaciones estadГ­sticas sobre el sector cultura).

Documentos

1. Anuario de estadГ­sticas culturales del Ministerio de Cultura www.mcu.es
2. ESSnet Culture. Approche statistique europeenne de la culture. Synthese des Travaux europГ©en ESSnet-Culture, 2009-2011 (par Valerie Deroin).
3. ESSnet Culture. European statistical system network on culture. Final repport. September 2012.
4. FundaciГіn Ideas. Informe sobre Las industrias culturales y creativas. Un sector clave de la nueva economГ­a. Mayo 2012.
5. LIBRO BLANCO DE LAS INDUSTRIAS CULTURALES DE CATALUГ‘A. SГ­ntesis y conclusiones. Barcelona, octubre 2002. Barcelona Treball. Industrias culturales: w27.bcn.cat
6. Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la InformaciГіn (ONTSI). Informe sobre los contenidos digitales en EspaГ±a. Informe anual de 2011 coordinado por L. MUГ‘OZ LГ“PEZ y redactado por el equipo del ONTSI.
7. ResoluciГіn de 25 de marzo de 2013 de la SecretarГ­a de Estado de Cultura por la que se convocan las ayudas a la investigaciГіn en capital para incrementar la oferta legal de contenidos digitales culturales en internet y para promover la modernizaciГіn de las industrias culturales y creativas correspondientes al aГ±o 2013 (BOE, 83, 6 de abril de 2013).
8. REY, G. Industrias culturales, creatividad y desarrollo. Madrid, AECID-MAEyC, 2009.

BibliografГ­a

ALVAREZ, JesГєs T. GestiГіn del poder diluido: la construcciГіn de la sociedad mediГЎtica (1989-2004). Madrid: Pearson educaciГіn, [2005]. 368 p. ISBN 84-205-4231-8.
ARANES USANDIZAGA, JosГ© I. Industrias y polГ­ticas culturales en EspaГ±a y el PaГ­s Vasco. Bilbao: Universidad del PaГ­s Vasco, 1995. 428 p. ISBN 84-7585-702-7.
ComunicaciГіn y Cultura en la era digital: industria, mercado y diversidad en EspaГ±a. Enrique Bustamante (coord.). Barcelona: Gedisa, 2002. 382 p. ISBN 84-7432-985-X.
GUERRERO PANAL, Gerardo; NAVARRO YГЃГ‘EZ, Clemente. "Industrias culturales en ciudades espaГ±olas: un primer acercamiento" [en lГ­nea]. En: Revista de Estudios Regionales, n. 94, 2012, p. 71-103. ISSN 0213-7585. Disponible en: www.revistaestudiosregionales.com
Industrias culturales en EspaГ±a (grupos multimedia y transnacionales): prensa, radio, TV... Enrique Bustamante; RamГіn Zallo (coords.). TorrejГіn de Ardoz (Madrid): Akal, 1988. 327 p. ISBN 84-7600-339-0.
Informe sobre la cultura espaГ±ola y su proyecciГіn global (ICE-2001) [en lГ­nea]. Enrique Bustamante (coord.). Madrid: Observatorio de Cultura y ComunicaciГіn; FundaciГіn Alternativas, 2011. 229 p. ISBN 978-84-9768-943-4. Disponible en: www.falternativas.org
MOULIN, Raymonde. LВґartiste, lВґinstitution et le marchГ©. Paris: Flammarion, 1992. 423 p. ISBN 2-08-010769-0.
THROSBY, David. EconomГ­a y Cultura. Madrid: Cambridge University Press, 2001. 223 p. ISBN 84-8323-219-7.
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