Se entiende por gestiГіn cultural, en sentido acadГ©mico, el arte o tГ©cnica de planificar y organizar, dirigir y liderar, supervisar y administrar las actividades propias del sector cultural en un marco organizativo determinado; en consecuencia, puede decirse que la gestiГіn cultural universitaria es el arte de planificar y organizar, liderar y dirigir, supervisar y administrar aquellas actividades mediante las que la Universidad realiza su tercera misiГіn. Entre ellas se incluyen la programaciГіn de la oferta y su financiaciГіn, la direcciГіn de estructuras de gestiГіn o servicios especГficos, el mantenimiento de las infraestructuras correspondientes y la promociГіn de la participaciГіn cultural tanto interna como externa.
A continuaciГіn, vamos a entrar con mayor detalle en el significado de los tГ©rminos gestiГіn, cultura y cultura universitaria.
El tГ©rmino gestiГіn es relativamente moderno. En lengua espaГ±ola aparece registrado por primera vez en el
Nuevo Diccionario de la Lengua Castellana de Vicente SalvГЎ, publicado en 1846, donde es definido como "diligencia, pasos que se dan con algГєn objeto. Es mГЎs usado en plural". Se utiliza tambiГ©n en la expresiГіn "
gestiones de asuntos ajenos". Su evoluciГіn histГіrica, a partir de este uso inicial, resulta de interГ©s pues, de un lado, se ha concretado y, de otro, se ha expandido. AsГ, en la nueva versiГіn propuesta por la Real Academia de la Lengua (2014), un segundo uso del verbo gestionar es el de "ocuparse de la administraciГіn, organizaciГіn y funcionamiento de una empresa, actividad
econГіmica u organismo".
El significado se ha concretado en tanto se aplica a la ejecuciГіn de tareas que requieren una especializaciГіn profesional, frecuentemente adquirida mediante una formaciГіn de rango superior que dota de una competencia tГ©cnica y que se ejercen en el seno de una organizaciГіn formal. A su vez, se ha expandido mediante la diferenciaciГіn de tipos de gestiГіn (estratГ©gica, por procesos, de resultados, etc.) y ГЎmbitos a los que se aplica (administrativa, organizacional, de finanzas y negocios, de ong o cultural). Finalmente, hay que seГ±alar que se ha configurado profesionalmente mediante la creaciГіn de colegios y
asociaciones.
La relevancia creciente de este significado de gestiГіn se halla relacionada con la emergencia de la sociedad de las organizaciones en las que el saber especializado, como afirmaba Peter Drucker, se aplica cada vez mГЎs al logro de resultados. La gestiГіn, en este sentido, consiste en la aplicaciГіn organizada y sistemГЎtica del saber al saber, pudiendo realizarse tanto en las esferas econГіmica y tecnolГіgica como en las de la ciencia y la sociedad.
Una vez clarificado el significado de gestiГіn, es importante circunscribir su alcance y diferenciarlo de la dimensiГіn polГtica de la acciГіn en las organizaciones. La funciГіn gestora proporciona apoyo a la funciГіn directora, pero no la suplanta ni sustituye. En cierto sentido, podrГa decirse que tiene un carГЎcter mediador entre quien produce unos bienes y servicios de acuerdo con determinada polГtica y quien se los apropia y consume. Volveremos sobre ello en el siguiente apartado.
Como seГ±ala Drucker (1993), la gestiГіn tambiГ©n puede В–debe- aplicarse a ГЎreas como la sociedad, la polГtica y el saber mismo. AГ±adimos nosotros, y a la cultura. Se trata de conseguir "productividad" o rendimiento mediante el saber especializado. Ahora bien, estas ГЎreas —y en particular la cultura¯ tienen caracterГsticas propias que deben ser destacadas antes de entrar en la gestiГіn cultural.
El carГЎcter "cultural" se predica de muchos objetos, instituciones, bienes, servicios y actividades diferentes y en sentidos distintos. Estos usos mГєltiples del tГ©rmino abren la puerta a un abanico de visiones que resulta imposible resumir o sintetizar en un Гєnico concepto. Por esta razГіn, si pretendemos identificar en quГ© consiste la gestiГіn cultural resulta absolutamente imprescindible concretar a quГ© cultura nos referimos.
Cultura es la construcciГіn de identidades en el proceso de socializaciГіn tanto como las selecciones de alimentos que realiza cada grupo humano; los valores que persigue un individuo y las normas que organizan la vida del grupo; las creencias en que se apoya la gente y las ideas que profesan; los bienes que producen y consumen, pero tambiГ©n la forma de producirlos y apropiГЎrselos. No es extraГ±o que cuando se efectГєa una aproximaciГіn de este tipo, alguien cierre la exposiciГіn exclamando con cierta irritaciГіn e incisividad: "entonces, ВЎtodo es cultura!". Y efectivamente asГ sucede, puesto que la forma como los seres humanos organizan su vida y la dotan de sentido no estГЎ prefijada ni contenida en su cГіdigo genГ©tico y, en consecuencia, no es razonable hablar de cultura en singular, sino en plural ("culturas").
Por otra parte, en las sociedades complejas de la modernidad, las actividades se hallan articuladas en campos especializados de acciГіn (economГa, polГtica, arte) donde operan reglas autГіnomas y funciones particulares. En este sentido, hablamos de la existencia de un sector cultural, como podemos hablar del sector metalГєrgico o del pesquero (ГЎmbitos diferenciados de acciГіn) y tambiГ©n distinguimos entre el sector pГєblico y el privado (ГЎmbitos diferenciados de propiedad). Pero, no es menos cierto que todos estos sectores tienen una dimensiГіn cultural en tanto que se fundan en reglas (propiedad pГєblica, privada o cooperativa) y en cuanto organizan modos de vida especГficos (con universos de lenguaje y pautas de comportamiento socialmente distintos y distinguibles). En este contexto ВїquГ© se entiende por sector cultural?
De nuevo, resulta difГcil zafarse de cierta confusiГіn. Se habla de sector cultural al mismo tiempo que de sector creativo o de contenidos, de industrias culturales y/o industrias creativas, etc.
con enorme laxitud y dicho lenguaje tiene bastante que ver con una aproximaciГіn econГіmica a la cultura que no siempre hace justicia a su singularidad, en tanto que los bienes culturales no son reductibles a mercancГas. TГ©cnicamente y desde una perspectiva sociolГіgica, deberГamos identificar el sector cultural con aquel ГЎmbito social de acciГіn en el que prevalece la producciГіn/consumo de significados o bienes simbГіlicos sobre cualquier otra dimensiГіn (econГіmica, polГtica o reproductiva), pero no existe ningГєn estudio sociolГіgico que haya delimitado el espacio que abarca dicho sector. Las principales tentativas de operativizaciГіn proceden, como hemos dicho, de estudios sobre impacto econГіmico o de propuestas de armonizaciГіn estadГstica.
Desde esta perspectiva estadГstica, los proyectos mГЎs relevantes por ahora son el Marco de la UNESCO para las
estadГsticas culturales (
www.ifacca.org) (CSC-2009) y el Marco Europeo. TambiГ©n existen otros marcos, de carГЎcter nacional, elaborados tras una larga experiencia de prГЎctica polГtica y de investigaciГіn en Francia,
Quebec,
CanadГЎ y
www.abs.gov.au, asГ como en Inglaterra y los paГses nГіrdicos.
Todos estos marcos desarrollados en los Гєltimos aГ±os comparten una orientaciГіn idГ©ntica, consistente en construir una matriz que distingue entre dominios (es decir, esferas o ГЎmbitos de actividad claramente identificables) que permiten acotar el campo cultural (su extensiГіn), de un lado, y cadenas de valor, de otro (es decir, funciones de los procesos de oferta y demanda). Las diferencias entre estos marcos se producen en el nГєmero de dominios y en el alcance de la cadena funcional.
En cuanto al primer aspecto, la diferencia mГЎs significativa se da entre aquellos marcos mГЎs extensivos (como el australiano), que incluyen entre los dominios culturales el deporte, el ocio y las actividades asociativas, y aquellos otros (la mayorГa) que los excluyen. Todos ellos dejan fuera las actividades relacionadas con las tecnologГas de la informaciГіn, por considerar que ya son registradas por estadГsticas especГficas. Un segundo elemento diferenciador se halla en la existencia o no de una cierta jerarquizaciГіn entre dominios: UNESCO distingue los fundamentales de los transversales y perifГ©ricos; por su parte, CanadГЎ diferencia tambiГ©n entre dominios y subdominios.
Al abordar las funciones de la cadena de valor, la mayorГa de los marcos se centran en la economГa de la producciГіn o de la oferta, situando la creaciГіn como la funciГіn hegemГіnica e ignoran los procesos de participaciГіn, relativos a la demanda. El marco de CanadГЎ es el que de forma mГЎs explГcita da cabida a los procesos de "utilizaciГіn" de los bienes y servicios y, por tanto, a la participaciГіn cultural porque coloca en el nГєcleo central de la cadena de valor al individuo participante. De manera especГfica, se ocupan de Г©stos las encuestas de hГЎbitos y prГЎcticas culturales, que igualmente comportan una pragmГЎtica operativa de la cultura, mediante la especificaciГіn de las actividades (o ГЎmbitos de prГЎctica) que observan.
Las encuesta de hГЎbitos y prГЎcticas culturales realizadas durante el pasado decenio en EspaГ±a (2002/2003, 2006/2007 y 2010/2011) incluyen solamente actividades de lectura, de visitas a equipamientos culturales (bibliotecas, archivos, museos, exposiciones, galerГas de arte), de asistencia a espectГЎculos en vivo (mГєsica, teatro, Гіpera, ballet), de escucha y visiГіn (radio, cine, televisiГіn), y utilizaciГіn de las nuevas tecnologГas. A ello se aГ±ade, una pregunta sobre los equipamientos de los hogares, otra sobre las denominadas eufemГsticamente "prГЎcticas activas" y una final sobre asistencia a cursos de formaciГіn. En la mayorГa de los casos, se indaga sobre el interГ©s, el hГЎbito y la prГЎctica, asГ como la caracterizaciГіn de la Гєltima compra y de la Гєltima prГЎctica
La encuesta francesa de 2008, que viene realizГЎndose periГіdicamente desde 1973, incluye ademГЎs aspectos como actividades de ocio tanto fuera del hogar como en el hogar, coleccionismo, vacaciones y
sociabilidad. En este caso de las encuestas de prГЎcticas culturales, puede mantenerse tambiГ©n una matriz de doble entrada en la que, de un lado, se presentan los ГЎmbitos o dominios de prГЎctica y, de otro, las modalidades de la prГЎctica, entre las cuales podrГan distinguirse fundamentalmente tres: crear como profesional/como aficionado, practicar como visitante/espectador y participaciГіn cГvica (asociacionismo/voluntariado)
Del mismo modo que la gestiГіn de las organizaciones se ha convertido en un rasgo constitutivo de las sociedades de la modernidad avanzada, tambiГ©n ha surgido progresivamente la gestiГіn cultural como funciГіn especializada y profesiГіn concreta. Su surgimiento e institucionalizaciГіn ha sido lento y titubeante В–aГєn lo es-, porque las organizaciones culturales tambiГ©n se han implantado con mayor lentitud que las industriales, financieras y mercantiles.
De hecho, en gran medida la profesionalizaciГіn de la gestiГіn cultural ha sido dependiente de la existencia de polГticas culturales en los distintos niveles de la administraciГіn pГєblica: a nivel estatal desde 1978; posteriormente, a nivel regional con la creaciГіn de las comunidades autГіnomas; y de forma creciente en el nivel municipal, al desarrollar estos entes polГticas de proximidad.
Dado que los paradigmas de polГtica cultural en EspaГ±a no han tenido un despliegue e institucionalizaciГіn claro y preciso, la gestiГіn cultural se ha visto afectada por este desarrollo
insuficiente. Pero tambiГ©n, han incidido sobre ella las caracterГsticas del tejido empresarial privado dedicado a la cultura y de las organizaciones no lucrativas, donde existe una gran asimetrГa, compuesta por un nГєmero pequeГ±o de grandes organizaciones y fundaciones y un gran nГєmero de pequeГ±Гsimas empresas y asociaciones voluntarias, que funcionan como comunidades de prГЎctica. Esta asimetrГa y diversidad de las organizaciones (en alcance y objetivos, tamaГ±o, historia, funciones, rГ©gimen de propiedad, etc.) comporta que la funciГіn gestora adquiera un perfil muy diferente en cada caso, pudiendo acumularse distintos tipos de actividades en una sola persona o apareciendo una mayor divisiГіn del trabajo.
De manera genГ©rica, puede afirmarse que el gestor cultural ha de hallarse dotado de una formaciГіn multidisciplinar. La diversidad de competencias que debe adquirir en su proceso de formaciГіn suele constatarse con cierto grado de aproximaciГіn en los contenidos de los numerosos mГЎsteres oficiales y no oficiales que ofrecen las universidades en toda Europa y en EEUU y en los manuales de buenas prГЎcticas que publican las organizaciones
profesionales.
En las dos Гєltimas dГ©cadas se ha asistido a un incremento de la oferta de formaciГіn superior, que conlleva tambiГ©n una especializaciГіn en ГЎmbitos del sector cultural (como el patrimonio (
www.aegpc.org) o la mГєsica, por ejemplo, o con una orientaciГіn internacional o local) y una creciente organizaciГіn de las personas que ejercen esta profesiГіn, con capacidad para retroactuar sobre y determinar el perfil de la gestiГіn cultural a partir de la experiencia desarrollada.
Las organizaciones universitarias han ido incorporando a lo largo de su dilatada historia distintas funciones. Una de ellas es justamente la funciГіn cultural. En este apartado vamos a mostrar cГіmo surge y las caracterГsticas especГficas que tiene.
La funciГіn cultural de la Universidad encuentra su primera plasmaciГіn en la extensiГіn universitaria. La idea que subyace en Г©sta, en tanto que misiГіn hacia fuera de divulgaciГіn del conocimiento universitario, es antigua. Pero la extensiГіn universitaria, propiamente dicha y con estos tГ©rminos, se acuГ±a en el Гєltimo tercio del siglo XIX, en el marco de la creciente divergencia cultural entre las elites universitarias y las masas obreras.
Dicha iniciativa В–sacar el conocimiento de las aulas- no puede ser desligada del fenГіmeno conocido como cuestiГіn social y a su vez de la gran concentraciГіn de riqueza que se produjo a finales del XIX. En esa Г©poca, y en una universidad de elites, un reducido nГєmero de profesores tomГі conciencia de la necesidad de corregir las distancias socioculturales. AsГ, en 1871, se creГі la extensiГіn universitaria en Cambridge; pronto le siguiГі Oxford y luego otras universidades.
En EspaГ±a, el nacimiento oficial se sitГєa en la Universidad de Oviedo en 1898. En la colecciГіn de textos de Rafael Altamira que lleva por tГtulo Cuestiones Obreras, profesor que participГі activamente en la extensiГіn universitaria de Oviedo, se puede leer una justificaciГіn de este planteamiento:
"El cielo estrellado es sin duda cosa magnГfica y que a todos mГЎs o menos admira y seduce; pero estГЎ mГЎs henchido de bellezas, ofrece mГЎs goces y distracciones para el espГritu culto que para el ignorante. AsГ como nuestros ojos ven mГЎs cuanta mГЎs luz tienen en su horizonte, asГ la inteligencia iluminada ve mГЎs, ve materialmente mГЎs cosas que la cerrada a toda cultura. No sin verdad se ha dicho que no es el labrador В–aunque vive en el campoВ– quien ve y goza mГЎs del paisaje que le rodea, sino el hombre de la ciudad que tiene, para estimar las lГneas y los colores, las masas y los accidentes, los ojos del alma abiertos y llenos de imГЎgenes" (Altamira:18).
Para Rafael Altamira, todo ser humano tiene derecho a esta iluminaciГіn cognitiva de su mirada y propiciarla era la obligaciГіn de lo que Г©l llamaba "instituciones postescolares". El programa de la extensiГіn cultural consistГa, de un lado, en promover la democratizaciГіn del conocimiento, insertГЎndolo en los movimientos sociales de la Г©poca, y muy especialmente en el movimiento obrero; de otro, en defender una concepciГіn integral del saber ya que toda persona В–tambiГ©n las de formaciГіn universitaria- es siempre mГЎs que su profesiГіn (el quГmico se ha de formar como ser humano).
A partir de Oviedo, esta idea fructifica y se extiende por otras Universidades espaГ±olas teniendo cierta vigencia hasta mediados de la dГ©cada de los aГ±os veinte del pasado siglo. Dos factores afectan entonces a su evoluciГіn: de un lado, el franquismo y su fГ©rreo control de la Universidad; de otro, la creciente importancia de los medios de comunicaciГіn que, como dirГЎ Ortega, realizan esta funciГіn mejor que la Universidad de la Г©poca. Con el retorno de la democracia y con la LRU se recupera la denominaciГіn y muchas universidades crean Vicerrectorados de ExtensiГіn Universitaria, de ExtensiГіn Cultural o de Actividades Culturales.
Con cierta frecuencia, las personas que trabajan en el ГЎrea de cultura de sus universidades tienen la sensaciГіn de minusvaloraciГіn de su trabajo, en el sentido de que los programas y actividades de cultura son "ornato prescindible" frente a la docencia y la investigaciГіn.
Esta visiГіn se halla ampliamente extendida. Nada mГЎs lejos, sin embargo, del espГritu del legislador. La LRU y la LOMLOU, recogen claramente en su articulado esta tercera funciГіn y misiГіn de la Universidad y lo hacen en su TГtulo preliminar, artГculo primero. El punto 2 de dicho artГculo sostiene que "son funciones de la Universidad al servicio de la sociedad":
AdemГЎs, en el artГculo 33 de la LOMLOU se califica la transmisiГіn de la cultura como "misiГіn esencial" de la Universidad
Este salto cualitativo en la institucionalizaciГіn universitaria de la cultura, se ha plasmado ademГЎs en sucesivas tentativas, hasta ahora infructuosas, de crear una red estatal y una sectorial dentro de la CRUE dedicada a coordinar y potenciar los esfuerzos de las universidades en este campo.
En las Гєltimas dГ©cadas, ademГЎs, de la institucionalizaciГіn de la extensiГіn universitaria y de su estructuraciГіn organizativa, tambiГ©n se ha producido una importante ampliaciГіn en varios sentidos y por diversas razones:
A estos aspectos, hay que aГ±adir otros dos de singular importancia: el liderazgo cГvico y la innovaciГіn socio-cultural. El primero ya fue seГ±alado por Ortega: a la universidad se le demanda que ejerza una funciГіn de orientaciГіn y representaciГіn social. No sГіlo en el sentido de que es una entidad portadora de determinados valores (cultura de la paz, de la sostenibilidad, de la equidad, de la igualdad, etc.), sino porque se espera de ella que ejerza liderazgo cГvico; el segundo constituye una gran aportaciГіn de la Universidad a su entorno, ya que mediante conferencias, congresos, jornadas, encuentros, debates, se abordan los dilemas de futuro de la sociedad y se generan formas novedosas de abordar los problemas sociales.
La Universidad tiene, pues, por razones histГіricas y normativas, una tercera funciГіn que sintГ©ticamente podemos identificar como cultural y que debe ser considerada como una misiГіn esencial. Ahora bien, ВїquГ© contenido cultural concreto debe promover la instituciГіn acadГ©mica?
La cultura universitaria no puede sino ser una selecciГіn dentro del repertorio cultural de un momento dado. Pese a lo que da a entender una visiГіn ahistГіrica, religiosa y elitista de la cultura, Г©sta no es per se un bien, un communi bonum, sino un dato de la naturaleza humana y de la realidad social: los seres humanos se constituyen como tales mediante sistemas simbГіlicos. Pero algunos В–muchos de estos sistemas simbГіlicos- otorgan sentidos a la vida humana y social discutibles cuando no abominables desde una Г©tica con pretensiones de universalidad y desde la conciencia iluminada (dominaciГіn, manipulaciГіn, maltrato, subordinaciГіn, legitimaciГіn de la desigualdad, etc.). Las visiones mГticas del mundo son formas y expresiones culturales, pero su divulgaciГіn y promociГіn no pueden constituir el contenido de la cultura universitaria. La Universidad es la sede de la ciencia y de la razГіn. De aquГ derivan cuatro caracterГsticas que deben determinar la cultura que la Universidad crea, promueve y difunde:
Esta funciГіn cultural, al menos hasta ahora, se ha organizado y ha sido gestionada de forma muy distinta a las funciones docente e investigadora. La docencia se implementa en los centros oficiales (facultades, centro de postgrado, institutos, escuelas de doctorado) y se organiza mediante unos servicios centrales que tienen una funciГіn de planificaciГіn y coordinaciГіn (Servicios de Estudiantes, de Grado, de Postgrado, etc.), dependientes de una instancia polГtica (los vicerrectorados correspondientes).
La misiГіn de investigaciГіn la realiza cada investigador con enorme grado de libertad, pero se implementa en los departamentos e institutos de investigaciГіn y cuenta para la planificaciГіn y coordinaciГіn con un servicio central, dependiente de un vicerrectorado.
En ambos casos, las leyes estatales, las normativas autonГіmicas (sobre creaciГіn de centros docentes e institutos) y la normativa estatutaria de cada universidad, regulan la organizaciГіn e implementaciГіn de las correspondientes actividades.
La misiГіn cultural se encuentra en una situaciГіn muy diferente. No existe regulaciГіn legal, ni estatal ni autonГіmica, sobre las estructuras de gestiГіn. El artГculo 93 de la LOMLOU se limita a afirmar que las universidades arbitrarГЎn los "medios necesarios" y las universidades suelen disponer de servicios de extensiГіn universitaria (denominaciГіn en cierto sentido anacrГіnica en una universidad democrГЎtica), pero en ningГєn caso estos agotan y ni siquiera controlan otras muchas actividades culturales o limГtrofes con lo cultural (servicios de publicaciones, deportes, etc.)
A ello hay que aГ±adir que algunos de los servicios que prestan las universidades tienen un carГЎcter intrГnsecamente multidimensional y atienden al mismo tiempo, sin que sea fГЎcil deslindar entre ellas, las tres funciones. Casos paradigmГЎticos son los Servicios de Bibliotecas y DocumentaciГіn o los CRAI, los Servicios de Publicaciones y los Servicios de AtenciГіn al Estudiante, pero tambiГ©n son ambivalentes otros que teniendo el mandato de atender una funciГіn principal, secundaria o complementariamente, desarrollan otras de carГЎcter cultural, como la promociГіn de valores de sostenibilidad, de igualdad, de cooperaciГіn, etc.
Por tanto, cada Universidad ha regulado la implementaciГіn y organizaciГіn de esta misiГіn de una manera diferente, aunque en todas ellas o en la mayorГa de ellas se dan ciertos rasgos comunes:
La funciГіn cultural de la Universidad tiene ya un alcance y volumen, una profesionalizaciГіn, unos recursos humanos y fГsicos que bien puede decirse, en este tiempo de crisis, donde las administraciones pГєblicas se retiran de la esfera cultural, donde las condiciones de producciГіn para las empresas son muy difГciles, que ofrece a la sociedad un servicio de gran trascendencia y relevancia. La red de universidades, con sus servicios culturales tanto en las grandes ciudades como en las intermedias y en municipios mГЎs pequeГ±os, operan como el principal proveedor de bienes y servicios culturales.
Dos retos importantes tiene en este momento la gestiГіn cultural universitaria: El primero tiene que ver con la capacidad de crear una red o una sectorial en el seno de la CRUE para generar recursos en un nuevo nivel. Tentativas ha habido, por lo menos desde 1991, cuando vicerrectores de la mayorГa de las universidades pГєblicas se reunieron en la Universidad de La Laguna y se plantearon la necesidad de constituir equipos tГ©cnicos profesionalizados en cada universidad y crear una estructura organizativa de ГЎmbito estatal. En 1993 se realizaron las primeras Jornadas de GestiГіn Universitaria en Barcelona y en 1998 hubo otras dos citas: una en Valencia y otra en Oviedo (Congreso Internacional Iberoamericano con motivo de la conmemoraciГіn del centenario de la ExtensiГіn Universitaria). Finalmente, en 2002, hubo una nueva reuniГіn en Alicante con ocasiГіn del Congreso Internacional sobre Rafael Altamira.
El segundo reto tiene que ver con las circunstancias que vive la sociedad espaГ±ola y el mundo actual donde la crisis econГіmico-financiera no es sino un sГntoma de una crisis mГЎs profunda de carГЎcter sistГ©mico y de cambio de paradigma. DecГa Ortega en su ya clГЎsico texto sobre la misiГіn de la universidad que "es forzoso vivir a la altura de los tiempos y muy especialmente a la altura de las ideas del tiempo". Esta propuesta es ahora mГЎs perentoria que nunca, porque corremos el peligro de perder entre los intersticios de las ГЎreas de conocimiento, departamentos, titulaciones y especializaciones de todo tipo, la capacidad de identificar los problemas mГЎs relevantes y de comprenderlos adecuadamente. Las universidades В–en la realizaciГіn de su funciГіn cultural- habrГЎn de ser capaces de abordar las cuestiones mГЎs complejas y decisivas, de tratarlas con rigor y claridad, de afrontarlas con audacia e intrepidez, y ofrecer innovaciones socioculturales para una sociedad basada en la dignidad humana.
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