Para la reflexión

8.2 Estudio de casos

En el detalle de las casos expuestos anteriormente han ido apareciendo algunos aspectos reseñables y que no deberían pasar desapercibidos ante la mirada del lector. A continuación se reflexiona en torno a dos factores que son solicitados frecuentemente al tratar el término proyecto cultural: el concepto "innovación" y el concepto "sostenibilidad". ¿Por qué estos dos términos y no otros? Simplemente porque son términos que invitan a la confusión, a la polisemia, y sobre los que el gestor cultural en formación debe pensar a la hora de crear nuevos proyectos o de asegurar los que ya están en marcha.

  • El valor de la innovación. Los cuatro proyectos mantienen como constante la novedad que representan algunas de sus acciones o incluso su propia concepción.

Cuando se analiza la FiM, Fira de Música al Carrer de Vila-Seca esto resulta evidente al observar la afirmación de que la idea surge ante la "percepción de la existencia de valores nuevos, grupos musicales emergentes, compromiso y calidad [... ya que] el método clásico de las discográficas ya se percibía como caduco". Estamos hablando del año 2000, y estamos hablando también de un momento en el que las nuevas tecnologías –especialmente Internet- podían facilitar que cualquier municipio pudiera abrirse un hueco e insertarse en el mapa de la acción cultural. FUSIC y el Patronat de Turisme de Vila-Seca entienden que se dan las circunstancias propicias para crear un proyecto que fomenta el turismo cultural en una zona en la que se desarrollan generalmente otro tipo de actividades turísticas.

Mención aparte merece el caso de Etopia, Centro de Arte y Tecnología de Zaragoza. Y no tanto porque se quiera ligar el término innovación al de tecnología, algo donde ya se lleva trabajando en Europa desde hace décadas en centros de muy parecidas características. A diferencia de los proyectos anteriores, Etopia cuenta con el respaldo de una gran institución como es el Ayuntamiento de Zaragoza. Para una administración pública hubiera sido relativamente sencillo crear un centro de arte siguiendo un modelo tácitamente establecido en muchas otras ciudades, incluso aunque este centro estuviese ligado al factor tecnológico. Sin embargo, en la coyuntura de crisis actual, el proyecto Etopia se ha convertido en innovador en la medida en la que no está pensado tanto para la difusión artística, que también, sino para la reflexión y la realización de un trabajo colaborativo en el ámbito artístico y cultural, de tal manera que "reintegra nuevos yacimientos de empleo en el corazón de la ciudad". La innovación, por tanto, surge aquí sobre la base de la adaptación a unas circunstancias económicas y laborales, transformando un centro de arte en un centro de oportunidades para los profesionales de la cultura y de otros sectores económicos a través de incubadoras de empresas, coworking, residencia de trabajo, centro de formación, laboratorios y auditorio.

El caso de Campo Adentro también bebe de la innovación dentro de su filosofía de trabajo y por eso ha sido seleccionado para este manual. En este caso, la innovación debe entenderse como algo radical, la inexistencia de un proyecto de estas características que "vincule poder político, institución cultural y organizaciones de base social con voluntad de activar reflexión y práctica a escala nacional". En efecto, tanto en España como en otros países europeos existen numerosos ejemplos de centros que trabajan dentro del binomio arte y medio rural, pero no desde un punto de vista de extensión territorial y de retroalimentación mutua entre campo y ciudad, entre la ejecución de prácticas artísticas en el campo conectadas al mismo tiempo a instituciones tan importantes como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, por ejemplo. Campo Adentro va mucho más allá de una mera intervención en la naturaleza o de una residencia artística aislada: es un proyecto educativo y de investigación. La innovación en este caso es un valor intrínseco del proyecto, desarrollado desde la base, desde una plataforma rural y con un compromiso personal por parte su promotor.

Finalmente, la iniciativa del equipo de La Matraka, en Sevilla, al poner en marcha el proyecto Redetejas, Red de activación de azoteas para la cultura, implica de por sí una acción innovadora: la utilización de un emplazamiento privado como la azotea perteneciente a una comunidad de vecinos de un edificio, como espacio público para el encuentro ciudadano –con la actividad cultural como telón de fondo-. La innovación de Redetejas no versa tanto en el formato o en el medio empleado, sino más bien en la filosofía del proyecto: que la cultura sea intrusiva, es decir, que vaya a buscar al ciudadano y, además, en su entorno más próximo: su edificio, su comunidad, su calle, su manzana. De esta manera, la cultura actúa como excusa para la socialización dentro del ámbito vecinal y, desde éste, hacia un barrio o hacia una ciudad en su conjunto. Se trata como uno extrapolación del lema "piensa global, actúa local" del movimiento ecologista, trasladado en este caso hacia la práctica cultural. Todo ello, además, reforzado por la constatación de los beneficios que aporta la actividad a los perfiles implicados: anfitriones, a través de la generación de actividades; artistas, con la puesta en marcha de nuevos espacios de exhibición; e invitados, que pueden encontrarse con la cultura de una manera diferente, dentro de espacios no convencionales.

  • La sostenibilidad de los proyectos. Los cuatro casos estudiados parten de realidades muy diferentes en lo que se refiere a su génesis, desarrollo y financiación. Todos cuentan en mayor o menor medida con financiación pública para la realización de las actividades, lo cual no garantiza su supervivencia a medio-largo plazo en ninguno de los cuatro casos. De las dificultades de los proyectos para conseguir patrocinios podrían hablarnos largamente la mayoría de los gestores culturales, tanto los vinculados laboralmente a la administración como de aquellos que trabajan en el sector privado.

En el caso de la FiM, Fira de la Música al Carrer de Vila-Seca se puede observar un buen entendimiento entre la Fundació Societat i Cultura (FUSIC) y el Patronat de Turisme de Vila-Seca, que han ido de la mano en la gestación y desarrollo del proyecto desde el año 2000.

Esta simbiosis es posible por la propia implicación de una entidad sin ánimo de lucro, que no tiene un objetivo pecuniario sino de transformación social y de dinamización de la economía local a través del turismo cultural, y también por el propio interés del Ayuntamiento de Vila-Seca en ampliar su oferta cultural y reforzar su identidad como polo de atracción turística diferente. El hecho de que se compartan visiones y objetivos facilita la cercanía y el compromiso de ambas entidades para sacar adelante, año tras año, un evento que cada vez es más correspondido por el público y por los profesionales.

Como se ha podido observar, la clave del patrocinio aquí es la existencia y ejecución de un plan de comunicación dirigido a tres tipos de destinatario: público general, músicos y profesionales. Un plan de comunicación que, como se ha podido observar, no se queda en papel mojado y que sirve además para buscar otro tipo de colaboraciones.

La situación de Etopia, Centro de Arte y Tecnología es muy diferente. En primer lugar porque no sólo es un proyecto, es un equipamiento, lo que conlleva un mantenimiento continuo. Financiado por el Ayuntamiento de Zaragoza, ha contado también con el apoyo del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo para su construcción. Tal como se indica en el propio estudio de caso, aún es demasiado pronto para poder evaluar el impacto del centro entre su público y como referente profesional y de dinamización turística.

Sin embargo, dada la situación por la que han atravesado diversos museos y centros de arte en España como consecuencia de la reducción del gasto público y a otros factores, un proyecto de esta envergadura debería dotarse de herramientas que garanticen sus líneas de trabajo por encima de los cambios que se produzcan democráticamente en las instituciones. Casos existen en varios puntos de la geografía española donde centros de arte sostenidos por administraciones públicas que han sido referentes en su ámbito a nivel nacional e internacional, quedan desprovistos de su identidad y en muchos casos minimizados, tras el nombramiento de nuevos gestores. Además de estos instrumentos organizativos, la sostenibilidad de este tipo de proyectos puede y debe venir de la mano de que el público lo haga suyo.

El proyecto Campo Adentro: Arte, Agriculturas y Medio Rural es particular en cuanto a su financiación. Se trata de una iniciativa horneada lentamente, desde 1999 y muy centrada en el interés por abrir una línea de investigación inexistente. No es hasta el año 2006 cuando se formula el proyecto y hasta 2009 cuando la implicación de dos ministerios y de otras entidades sociales permite su surgimiento. Tras un primer análisis del caso en lo que respecta a su sostenibilidad, se puede intuir que la implicación de diversos actores obligará al gestor del proyecto a realizar un seguimiento muy intenso de las convocatorias de ayudas públicas o la búsqueda de patrocinio en el sector privado, que puedan financiar las diferentes acciones si se desea mantener el nivel de calidad de una intervención tan singular a la vez de necesaria. Una vez más, la comunión con los públicos de los proyectos y con los profesionales, resultarán imprescindibles para conseguirlo. Nunca mejor dicho, la semilla ya ha comenzado a germinar.

El cuarto y último caso, Redetejas, Red de activación de azoteas para la cultura, se erige como un proyecto engendrado desde la proximidad, desde casi la intimidad de las azoteas transformadas en espacios para la acción cultural. La Matraka, empresa de gestión cultural promotora del proyecto, parece conocer bien que el éxito de Redetejas proviene en gran medida del valor añadido que se aporta a la ciudadanía y de la creación de nuevos públicos. En este caso, el marketing boca-oreja se antoja como la mejor estrategia para la extensión del proyecto no sólo hacia nuevas azoteas, sino también, como se puede entrever al final del caso explicado, hacia nuevos lugares o quizá no-lugares (parafraseando este concepto usado por el antropólogo Marc Augé). Debido a las propias limitaciones de las azoteas, la sostenibilidad en este caso deberá pasar a corto plazo por la búsqueda de financiación mediante mecanismos como el crowdfunding, la creación de circuitos o redes entre azoteas –dentro de un mismo municipio o entre varios-, pero también precisará de nuevos espacios o proyectos que, sin desvirtuar el proyecto original, puedan actuar como fuente complementaria de ingresos desde los ámbitos privado o público.

  • Otro de los conceptos que se deja entrever en los cuatro estudios de caso es el concepto de "desarrollo", inherente a los cuatro proyectos. Tras la lectura atenta de las fichas, reflexiona en torno a cuáles son las relaciones de la FiM, Etopia, Campo Adentro y Redetejas con dicho concepto, lo que te permitirá inducir las consecuencias que tiene una iniciativa cultural en el marco en el que se circunscribe.
  • A la vista de los estudios de caso, ¿podrías señalar para cada proyecto un concepto clave que, a tu juicio, es destacable? Razona brevemente los motivos en cada caso.

Recuerda que puedes utilizar como complemento a los estudios de caso, los sitios web de los proyectos:

www.firacarrer.cat

www.zaragoza.es/ciudad/etopia/

www.campoadentro.es

www.redetejas.org